lunes, 1 de junio de 2009

MODALIZADORES DISCURSIVOS

Las modalizaciones discursivas

Como se ha observado hasta el momento, los discursos no son formas puras, sino que se clasifican según el factor predominante, considerando su finalidad y la situación comunicativa en que se emiten. De esta manera, los discursos, atendiendo a diferentes variables, pueden, por ejemplo, referirse a hechos, opiniones, sentimientos, etc.

Incluso en aquellos textos en que se pretende completa “objetividad” en la entrega de la información (en una noticia, por ejemplo), la referencia a hechos es frecuentemente modalizada por los emisores, es decir, pueden apreciarse marcas discursivas que permiten a los receptores identificar el punto de vista del emisor. Cuando el emisor señala: la Constitución chilena me parece novedosa, está manifestando una opinión, ya que está realizando un juicio de valor que es expresado a través de la palabra novedosa y modalizada por la marca de opinión me parece. En cambio, cuando se dice Chile limita al norte con el Perú, se está manifestando un hecho contrastable con la información de la realidad. En este caso la distinción está explicitada mediante el verbo que implica una aseveración.

Las modalizaciones discursivas corresponden a operadores lingüísticos, palabras u expresiones que funcionan como marcas para referirse a hechos y opiniones. Un emisor consciente de lo que expresa se preocupará de emplear estas modalizaciones para distinguir hechos de opiniones en sus enunciados (creo, estoy seguro, parece, podría ser, se dice, etc.). Pero, ¿qué ocurre si los enunciados fueran los siguientes?

  1. La Constitución chilena es novedosa.
  2. Creo recordar que Chile limita al norte con el Perú.

En el caso del enunciado 1, estamos frente a una opinión expuesta como hecho, dado que no hay marcas textuales que permitan evidenciar que se trata de una opinión, sin embargo lo es y lo sabemos por el contenido semántico del enunciado.

En el caso del enunciado 2, se marca o manifiesta discursivamente una opinión, aunque sabemos por conocimiento de mundo que se trata de un hecho (aun cuando aparece manifestado como opinión).

Este aspecto es especialmente relevante en el análisis crítico de los discursos emitidos en situaciones públicas de enunciación y en los provenientes de los medios masivos de comunicación, en los que frecuentemente se observa la referencia a opiniones expresadas como hechos (Ejemplo: “Con ánimo triunfante ingresaron los deportistas a la cancha”). Debe ponerse especial atención a la finalidad de los discursos en estos casos, dado que la exposición de hechos provoca un efecto de verdad y el emisor puede usarlo para validar encubiertamente su punto de vista.

Veamos otro ejemplo de una opinión dispuesta como si fuera hecho:

“En Quito, el conjunto local revirtió una desventaja de dos goles y superó con categoría a Paraguay”.

El análisis de textos debe combinar entonces las variables discursivas (modalizaciones, tipos de textos, formas de organización textual) con las provenientes de la situación comunicativa en que se emiten los discursos (finalidad, relación entre los hablantes, actos de habla, etc.). Por ello es fundamental distinguir entre hechos y opiniones en la realidad y poder determinar cómo están expuestos discursivamente, ya que no necesariamente el discurso manifiesta fielmente lo que se aprecia en la realidad. Por ello es que se distingue entre exposición de hechos para aludir a la forma discursiva o lingüística en que se presenta un hecho, y la manifestación de opiniones para señalar las marcas discursivas que dan cuenta de la presencia de opiniones del emisor.